Los abogados y su presencia en las disputas legales

 

Los pleitos y los problemas legales pueden afectar a cualquier persona en el momento más inoportuno que uno se pueda imaginar. Por ejemplo, en el caso de las empresas, a todos los problemas que supone sacar adelante un negocio se le suma la dificultad añadida de tener que luchar contra grandes organizaciones e incluso contra particulares que contratan a bufetes de abogados para defender una u otra acusación.

Resulta prácticamente imposible que una persona normal y corriente sea capaz de luchar contra este tipo de acusaciones legales, ya que hay que disponer de una base jurídica que solamente un abogado profesional es capaz de manejar con soltura. Por otro lado, un empresario o un autónomo no debe dejar de lado su trabajo por culpa de este tipo de problemas, ya que lo ideal es que sea el abogado el encargado de realizar tanto los trámites como todas las comunicaciones que hubiera que mantener con la otra parte.

También hay que tener en cuenta que las disputas legales pueden acabar durando incluso años. Desde que se recibe la acusación hasta que se celebra el juicio pasan meses, y durante todo este tiempo resulta fundamental preparar una buena defensa para evitar caer en las trampas de los abogados de la parte contraria.

En resumen, tal y como están las cosas a día de hoy, lo recomendable para cualquier persona -no solamente empresarios y autónomos, sino personas de todos los colectivos- es encontrar un abogado de confianza con el que sea posible contactar en cualquier momento para recibir la asistencia jurídica correspondiente. Si bien es cierto que un bufete de abogados conlleva unos importantes gastos a final de año, no hay que olvidar que se trata de una inversión orientada a garantizar la tranquilidad y la defensa legal que se pudiera necesitar durante un proceso jurídico.

Multa por conducir sin seguro obligatorio

Este domingo pasado salía de comer de un restaurante y me encontraba parado con mi coche en un semáforo. En esto una grúa de la policía municipal que estaba enfrente me hizo una señal para que los siguiera. Me pareció extraño pues a mi parecer no estaba cometiendo ninguna infracción de tráfico pues tenía el cinturón de seguridad puesto, así como mi acompañante, no estaba hablando por el teléfono móvil y ni siquiera estaba en movimiento pues estaba parado en el semáforo.

Me sitúo al lado de la acera y aparco detrás de la grúa y el agente me dice en tono muy serio:

Documentación del vehículo!!

En su mano portaba una especie de tablet pequeño, luego me enteré que es una PDA conectada online con el registro de seguros y automáticamente les indica todos los datos de nuestra póliza al introducir la matrícula.

Le muestro la documentación de mi choche aún extrañado por la extraña situación y el agente me comenta que le aparece en el tablet que estoy circulando sin seguro y que le muestre el último recibo del seguro del coche.

Lamentablemente no portaba el último recibo así que el agente de policía procedió a inmovilizar el vehículo y se lo llevó con la grúa. Cuál fué mi sorpresa cuando me comentó que la multa por circular sin seguro es de 1500 €.

Como era domingo no tenía acceso a mi agente de seguros, así que tuve que esperar al lunes a ver que había pasado con el pago. Después de las debidas gestiones me informa que se trataba de un error administrativo y que no habían ellos girado el recibo y por tanto mi póliza no había sido pagada. Menudo marrón, a ver cuando me llegue la multa si mi agente ya soluciona el problema, pero es complicado pues estos errores requieren la intervención de directores de oficina para resolverlos y llevan su burocracia. En fin, por un error de mi agente de seguros, me quedé sin coche, tuve que pagar 160 € de grúa y aún estoy esperando la multa de la DGT. A ver si con un poco de suerte mi agente de seguros logra solucionar el problema ya que se trató de un error de su oficina.